El 26 de Octubre de 2012, en el Diario La Tribuna de Los Angeles, se publico lo siguiente:
"Personajes anónimos y su contribución al desarrollo de la provincia de Bío Bío"Negrete: Relatos de solidaridad que han marcado su historia
"Personajes anónimos y su contribución al desarrollo de la provincia de Bío Bío"Negrete: Relatos de solidaridad que han marcado su historia
La comuna de Negrete, ubicada en la provincia de Biobío, recibió este nombre como una manera de rendir homenaje a la memoria del capitán español Juan Negrete, quien en 1551, por encargo de Pedro de Valdivia, descubrió un vado a orillas del río Biobío. Sin embargo, pese a no recibir distinciones de este tipo, en estas tierras agrícolas y ganaderas abundan los relatos sobre negretinos anónimos en los cuales el común denominador lo constituye el espíritu solidario que compartieron con decenas de generaciones.
Muchos recordarán la obra del "doctor" Moncada, el padre Hojas o la señora “Wina”. Los tres se identificaron con las necesidades de una comunidad esforzada y trabajadora, cumpliendo de esta manera su llamado al servicio social.
Santiago Moncada: El “doctor” de Negrete
Santiago Moncada Melo se desempeñó aproximadamente durante tres décadas en la entonces posta de Negrete, de acuerdo a lo señalado por su yerno Cecilio Carlos Sepúlveda Riquelme, quien recordó algunos aspectos del “doctor” del pueblo. “Él llegó aquí no siendo negretino, por allá por el año 1966. Tenía poco más de 40 años, y era practicante en un policlínico de una refinería de azúcar que había en Penco, donde aprendió mucho con un doctor”. Sin embargo, por cambios en la empresa y tras recibir varias ofertas de trabajo, don Santiago decidió probar suerte en Negrete. La primera casa que arrendó junto a su familia carecía de varias comodidades, lo que no fue impedimento para que permaneciera en la pequeña localidad de Biobío, poblada en su mayoría por campesinos. “Aquí no había atención nocturna, pero la gente igual llegaba a la casa de él a las 3 o 4 de la mañana, lloviendo, para pedirle ayuda. Ahí partía don Santiago; hay montones de personas que se acuerdan, incluso niños que estuvieron a punto de morir”, rememoró su yerno. “Mi suegro hizo una labor muy bonita, la gente lo conoció como el doctor de Negrete. Se preocupaba de la gente con amor; a veces los pacientes no tenían dinero para comprar los remedios, pero él mismo los encargaba. Cuando se construyó el consultorio actual, don Santiago ya había jubilado”.
El “doctor de Negrete” falleció hace ocho años en la comuna de Penco, a la edad de 84 años. No obstante, el reconocimiento provino de sus queridos pacientes negretinos, quienes estamparon su nombre en una de las calles de la comuna.
Roberto Hojas: El párroco del pueblo
El 8 de febrero de 1996, a la edad de 55 años, falleció producto de un severo cáncer el padre Roberto Hojas Quintana, quien ejerció su ministerio pastoral en comunas como Osorno, Los Ángeles, Mulchén y Negrete. Sin embargo, en esta última localidad de la provincia de Biobío se le recuerda de una manera muy especial, al punto que una calle de la población Las Lomas de Negrete lleva su nombre. El padre Hojas fue conocido por la población negretina durante un lapso de 6 años, a partir del 2 de enero de 1980 cuando fue nombrado párroco en esta comuna, cargo que ejerció hasta el 2 de marzo de 1986 cuando fue trasladado a Mulchén. Algunos recuerdan su labor social, luego que implementara una guardería y un comedor para familias de escasos recursos. “Él tenía un compromiso especial con las comunidades rurales. Fue el guía espiritual de muchas personas”, comentaron pobladores consultados por la figura del sacerdote. Incluso, el yerno del doctor Santiago Moncada aseguró que el sacerdote “fue muy amigo con mi suegro, se comprendieron bien”. Los unió la sencillez y la preocupación por los más necesitados. No es casualidad entonces que los nombres de ambos se crucen y perpetúen en dos calles de la población Las Lomas de Negrete.
La Señora “Wina”
Ayudando a los pobres Negretina de toda la vida, muchos aún recuerdan el legado de la señora Eduvina Álvarez Garrido, más conocida como “la señora Wina”. “Ella dejó una huella en muchos jóvenes”; “tenía hartos animalitos para alimentar a todos los que llegaban a su casa”, son algunos de los comentarios que salen a la luz al preguntar por esta mujer, que vivió a orillas del río Biobío en pleno corazón de Negrete. Su hija Ruth Ester Galdames Álvarez recordó parte de las obras que cumplió su mamá hasta el momento de su muerte hace 3 años. “Mi mamá tuvo mucha gente en la casa. Al ver la necesidad de ellos, tenía un amor tan grande por los niños que quedaban abandonados, llegaban donde ella a pedirle refugio porque la conocían”. La señora Eduvina trabajaba en la agricultura, a orillas del río Biobío. “Ella mantenía el hogar, nosotros fuimos diez hermanos. Cuando yo tenía unos 12 años mi mamá comenzó a recibir personas en la casa, pobres, abandonados, familias enteras a quienes ayudaba con lo poco que ella trabajaba en sus labores de casa, costuras y ropa. También salía para el campo a trabajar, en la remolacha y el arranque de porotos. De todo lo que recogía dejaba una cierta cantidad para la casa y para la gente que recibía, y lo demás lo vendía para podernos comprar nuestras cosas cada mes. Fue una muy linda labor la que hizo mi mamá”. La señora Wina falleció en noviembre de 2009 a los 87 años. Una multitud se congregó para despedirla, incluso algunos jóvenes provenientes de Argentina, que en algún momento de sus vidas recibieron la ayuda desinteresada de esta noble mujer negretina.
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